Evo en México, la forma y el fondo
Evo Morales no necesitó ser recibido con grandes homenajes de jefe de estado, no requirió ser flanqueado por una élite militar de las que acostumbran los megalómanos cuando llegan a un país extranjero, tampoco piso Palacio Nacional ni mucho menos Los Pinos, al contrario, llegó al Distrito Federal y se hizo recibir por lo más cercano a una figura institucional legalizada que existe en el todo el país: El Jefe de Gobierno de la capital.
Luego de los habituales agasajos y reconocimientos merecederos de las grandes figuras del liderazgo regional, Evo Morales dió un sentido discurso a los presentes que atestaban la plaza del centro de Coyoacán, discurso que no sólo esos asitentens atendieron a sabiendas del enorme valor histórico que tal evento sino también el resto del país, contento de tener, por primera vez en decenas de años, un presidente digno de ser respetado y escuchado… aunque no fuese el nuestro.
¿Y Calderón? Ninguneado, haciendo las veces de recepcionista allá en el caribe mexicano.





