¿Comer o vivir?
July 21, 2009
Comer
La pregunta es deliberadamente injusta debido al contrasentido en el que se basa. Sin embargo los conceptos, en lo individual, resumen la actual situación en la estamos sumergidos como país. Por una parte, la pobreza galopante que amenza con convertirse en una pandemia real, una enfermedad social que puede dejar como saldos un gran número de habitantes en estado de hambre, desnutrición y otras calamidades derivadas de la pobreza extrema. El modelo económico, rapaz e inhumano, y su aplicación indiscriminada han sumido al país en una dinámica de descomposición en la cual la sociedad civil ahor está actuando por mero intinto de supervivencia. México está detenido, ha dejado de avanzar desde hace muchos años y esta inercia es remanente de aquellos años en que el país tenía el mínimo de vergüenza para atender los sectores más empobrecidos (con el propósito de matener una base clientelar), hoy, ni eso es ya posible porque el dinero no alcanza ni siquiera para el saqueo al que están acostumbrados las cúpulas.
Vivir
Una sociedad no puede desarrollarse plenamente si el ambiente donde habita no es apto para que existan condiciones mínimas de seguridad. La proliferación de la violencia atribuída al narco y crimen organizado en general, responden a un fenómeno muy similar al que origina la pobreza: faltas de opotunidades, una juventud a la que se la ha despojado de la perspectiva de un futuro de una vida digna y productiva. A cambio se le han dado nada más que desesperanzas y una larga lista de excusas por las que las juventudes tienen que emigrar, delinquir, o tratar de integrarse a la planta productiva con salarios escandalosamente bajos, nula seguridad social y una tremenda injusticia laboral. Un trabajo ya no es suficiente en muchas familias, las necesidades siguen creciendo y el desarrollo profesional ha quedado relegado por la necesidad inmediata por lo más básico, casa, comida, ropa, todo a medias. Y eso en las grandes ciudades del país, entonces ¿Qué podemos esperar de las zonas menos desarrolladas de México?, zonas en las que no hay industria, no hay campo, no hay nada más que costosas camionetas reclutando pobres para las matanzas en las ciudades y plazas de venta, en territorios de paso.
La pregunta es deliberadamente injusta debido al contrasentido en el que se basa. Sin embargo los conceptos, en lo individual, resumen la actual situación en la estamos sumergidos como país. Por una parte, la pobreza galopante que amenza con convertirse en una pandemia real, una enfermedad social que puede dejar como saldos un gran número de habitantes en estado de hambre, desnutrición y otras calamidades derivadas de la pobreza extrema. El modelo económico, rapaz e inhumano, y su aplicación indiscriminada han sumido al país en una dinámica de descomposición en la cual la sociedad civil ahor está actuando por mero intinto de supervivencia. México está detenido, ha dejado de avanzar desde hace muchos años y esta inercia es remanente de aquellos años en que el país tenía el mínimo de vergüenza para atender los sectores más empobrecidos (con el propósito de matener una base clientelar), hoy, ni eso es ya posible porque el dinero no alcanza ni siquiera para el saqueo al que están acostumbrados las cúpulas.

Narco
Una sociedad no puede desarrollarse plenamente si el ambiente donde habita no es apto para que existan condiciones mínimas de seguridad. La proliferación de la violencia atribuída al narco y crimen organizado en general, responden a un fenómeno muy similar al que origina la pobreza: faltas de opotunidades, una juventud a la que se la ha despojado de la perspectiva de un futuro de una vida digna y productiva. A cambio se le han dado nada más que desesperanzas y una larga lista de excusas por las que las juventudes tienen que emigrar, delinquir, o tratar de integrarse a la planta productiva con salarios escandalosamente bajos, nula seguridad social y una tremenda injusticia laboral. Un trabajo ya no es suficiente en muchas familias, las necesidades siguen creciendo y el desarrollo profesional ha quedado relegado por la necesidad inmediata por lo más básico, casa, comida, ropa, todo a medias. Y eso en las grandes ciudades del país, entonces ¿Qué podemos esperar de las zonas menos desarrolladas de México?, zonas en las que no hay industria, no hay campo, no hay nada más que costosas camionetas reclutando pobres para las matanzas en las ciudades y plazas de venta, en territorios de paso.
Las soluciones se antojan difíciles en extremo y es tal la sinrazón de pobreza y violencia que cada una comienza a ser justificable al no haber condiciones visibles de erradicar ambas plagas.
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México está detenido, ha dejado de avanzar desde hace muchos años y esta inercia es remanente de aquellos años en que el país tenía el mínimo de vergüenza para atender los sectores más empobrecidos (con el propósito de matener una base clientelar), hoy, ni eso es ya posible porque el dinero no alcanza ni siquiera para el saqueo al que están acostumbrados las cúpulas.